Su experiencia de más de 35 años de trabajo y su pasión por el derecho tributario impulsaron a Magdalena Ramos a emprender su propia oficina consultora.

Por Karen Molina

May 21, 2017- 19:05

A Magdalena Ramos le apasiona lo que hace y se le nota. Habla de términos tributarios y jurídicos con una soltura que a nadie le cabe duda de su experiencia en el tema. Y no es solo pasión. Magdalena lleva más de 35 años trabajando con las leyes que dictan cuánto y cómo se van a cobrar los impuestos en el país.

Comenzó en la Dirección General de Contribuciones Directas, que luego se convirtió en la Dirección General de Impuestos Internos. Ahí trabajó 13 años.

Posteriormente trabajó otros 13 años en el Tribunal de Apelaciones de Impuestos Internos, en el que su expresidente José Carlos Costa Calderón fue su principal mentor cuando se trataba de la interpretación de las leyes tributarias.

Magdalena llegó a ser jefa del departamento jurídico y tuvo a su cargo importantes casos que se analizaban con mucha técnica legal y objetividad.

En 2005 decidió dejar la institución pública y comenzó a trabajar en la empresa privada, donde ejerció la defensa del derecho tributario y también se lanzó a dar clases en la Universidad Matías Delgado.

El éxito profesional de Magdalena pudo quedarse en ese nivel, pero ella decidió dar “la milla extra”, para continuar asesorando a muchas empresas que necesitan ayuda tributaria.

Con su objetivo claro, Magdalena reunió su pasión, su experiencia y su disciplina en el trabajo para crear su propia oficina jurídica y de consultoría tributaria, que ya lleva más de un año de operaciones.

“Quiero dejar un legado a mis hijos, quiero que aunque yo o mi esposo no estemos un día, les quede algo de todo por lo que he trabajado”, afirma Magdalena, con gran satisfacción.

Y ya lo está logrando. En su empresa le acompaña su esposo, José Reinaldo Sosa, quien le apoya en la división informática, que es otra rama de la empresa; y su hijo Diego, que está terminando su carrera como abogado, pero ya forma parte de la empresa. Su hija Erenia es ingeniera en sistemas y apoya a su padre en la rama informática.

Pero a pesar de saber tanto sobre leyes y requisitos tributarios, Magdalena también ha tenido que asesorarse muy bien para establecer su propia empresa. En esto le han ayudado muchísimo las mentorías de Voces Vitales, pues con ellas generó potencialidades en las que está trabajando para seguir creciendo.

Y el trabajo no acaba ahí. Magdalena también está trabajando en un libro sobre derecho tributario que quiere dejar a las futuras generaciones que estudian estos casos.

“Quiero que todo esto le pueda servir a los salvadoreños. Yo trato de luchar por sacar adelante a un grupo de salvadoreños que necesitan de mis conocimientos en materia de renta, IVA, retenciones, temas aduaneros, etc. Gozo haciendo mi trabajo”, dice Magdalena. Y se le nota. Su trabajo le apasiona.

Fuente